
El final de una relación puede ser un nuevo comienzo. Sin la influencia de una pareja, la persona puede concentrarse en sus propias necesidades para construir un modo de vida más satisfactorio para sí misma que en el seno de una convivencia infeliz.
Se dice que detrás de un gran sufrimiento reside el mayor bien. Y si no lo vemos a simple vista, a lo mejor tendremos que esperar, pero depende de nosotros percibir lo bueno dentro de una crisis. La fuerza interior que nace del sufrimiento se transforma en confianza y seguridad para poder seguir arriesgándonos a vivir y a amar. Al poner el punto final a una relación íntima, el individuo suele tener necesidad de reconstruir su autoestima e independencia. A largo plazo, es preferible sustituir la ex pareja por uno mismo. La decisión de romper la relación con alguien y la de vincularse a otro deberían ser, idealmente, procesos independientes, tanto para quitar presión a la nueva relación como para asegurar que el hecho de haber terminado ha sido una decisión correcta. Una nueva relación solo será satisfactoria si se tiene una buena relación con uno mismo.
Son muchas las razones por las que se producen las rupturas entre las parejas. Desencuentros, falta de comunicación, problemas económicos, problemas simplemente que van minando la paciencia de cada una de las partes y van disminuyendo los niveles de tolerancia.
La falta de respeto, las ganas de dañar al otro producto de la tensión y el estrés convierte la convivencia en una espiral destructiva de la que es difícil salir.
Todas las personas cuando comienzan una relación lo hacen pensando que será para siempre, que el amor nunca se acabará y, que ese amor, será el que les de la fuerza para enfrentar los envites que, de cuando en cuando, da la vida.
Sin embargo las estadísticas ponen de manifiesto que los problemas constantes llevan a la pareja a permitir y participar en el deterioro de ese amor.
Cuando todo se ha agotado, cuando las dos partes han puesto todo de si mismos y las cosas no mejoran , el diálogo se transforma en una tarea imposible y, roto el diálogo, roto el acuerdo, rota la confianza, no queda mucho por hacer.
Es muy importante separar al padre del hombre o a la madre de la mujer, los hijos sufren mucho con una separación, por este motivo, cuanto más consenso y acuerdo en lo que a ellos respecta vean de sus padres, más llevadera será la situación.
Una ruptura es algo profundamente doloroso, frustración, fracaso, culpa, dolor, soledad, son sentimientos que acompañarán a la pareja por mucho tiempo incluso después de haber separado sus vidas.
La madurez para enfrentar la situación sin provocar dolores adicionales es fundamental.

"Tenga ilusiones pero no espere nada de ellas."
Jacqueline Kennedy Onassis (En pocas palabras)


































