
Cuando alguien nos hace algo que no nos gusta, podemos tomar la postura pasiva de dejarlo pasar, pensando “total es un grano de arena que no hace daño, así me evito una bronca”. La otra persona no se entera que nos molesta y sigo haciendo lo mismo una y otra vez. Son granos de arena que pueden llegar a cubrirnos o a hacernos enfadar y descontrolarnos. Cuando esto ocurra nadie lo entenderá, porque nos verán reaccionar ante algo mínimo que antes siempre hemos pasado.



































