
Pasan los días, y sea como sea, para bien o para mal, todo es como debe ser, por mucho que nos duela, por mucho que uno patalee al respecto, todo debe pasar, aunque maldigamos a la vida, por mucho que nos preguntemos gritando al mundo…”por que me tenía que pasar a mi”, todas esas emociones que nos inundan, la pena, el odio, la alegría, sea lo que sea, ella son tan mentales como los pensamientos, y es peor aún, ya que nos volvemos esclavos de ellas.
Lo que tenga que terminar va a terminar, lo que tenga que empezar va a empezar y no es mucho lo que podemos hacer para impedir que eso pase, mucho podremos quejarnos, lamentarnos, vivir una vida de lamente si queremos, dando “lástima”, llamándonos “patéticos”, pero en realidad, somos patéticos?.
Nuestra mente nos juega mal, nuestro llamado “corazón” es tan mental como la mente misma, las lágrimas que salen de nosotros son físicas, uno puede llorar mares y ríos, pero eso seguirá siendo nada espiritual, y se provocan físicamente para dejar escapar un poco de tensión, uno se siente “aliviado” después de llorar tanto. No será que lloramos tanto para disfrazar nuestro miedo?.


































