domingo, 31 de julio de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
jueves, 28 de julio de 2011
LA ISLA DE LOS SENTIMIENTOS (Metáfora del desamor)

Hubo una vez, una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían por supuesto, el temor, la sabiduría, el amor, la angustia, la envidia, el odio... Todos estaban allí. A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila e incluso previsible. A veces la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia lograba aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar de encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces el Conocimiento dijo:- Tengo una mala noticia que darles, la isla se hunde. Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:-¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre! El Conocimiento repitió:- La isla se hunde. -¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado! – el Conocimiento casi nunca se equivoca – dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde. -¿Pero que vamos hacer ahora?- Se preguntaron los demás. Entonces el Conocimiento contestó: -Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla... Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella. -¿No podrías ayudarnos? – Preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad. – No- dijo el Conocimiento-, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla mas cercana.
Las emociones dijeron:- ¡No! ¡Pero, no! ¿Qué será de nosotras? Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y llevando de polizón al Miedo, que como no es tonto ya se había escondido en el motor, dejaron la isla. Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, en velero...Todas...salvo el Amor.
Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:- Dejar esta isla...después de todo lo que viví aquí...¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahh...compartimos tantas cosas...
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra...y acarició cada rama...Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor.
-Quizá la isla se hunda por un ratito...y después resurja...¿Por qué no?- Y se quedo días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible...
La isla se hundía cada vez mas...sin embargo el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que solo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande y que aun cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona mas alta...cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él. Así que, una vez mas, tocó las piedrecitas de la orilla...y se arrastró por la arena...y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que antes fue enorme...
Luego, sin darse demasiado cuenta de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que mas le gustaba, era la mas elevada...
Y la isla se hundía cada día un poco más...y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño...- después de tantas cosas que pasamos juntos- le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente sólo quedó una minúscula porción de suelo firme, el resto había sido tapado completamente por el agua. Justo en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la tierra...
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidad de construirse una salida como la de todos, había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos.
Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros le comprendiera y le llevara.
Observando el mar, vio venir el barco de la riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía. –Riqueza, tu que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote...y la Riqueza le contesto:- estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento...-y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor siguió observando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención. El Amor se estiró un poco y gritó:- ¡Vanidad...Vanidad...llévame contigo! La Vanidad miró al Amor y le dijo:- me encantaría llevarte, pero...¡Tienes un aspecto!¡Estás tan desagradable! tan sucio y tan desaliñado, perdón pero creo que afearías mi barco- y se fue.
Y así el Amor pidió ayuda a cada una de las embarcaciones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
Tristeza, hermana- le dijo- tu que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo..¿Me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó: - Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste...que prefiero estar sola- y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, él i la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer. Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final...
De pronto el Amor escuchó que alguien chistaba:- chst, chst, chst...
Era un desconocido viejito que le hacía señales desde un bote de remos. El Amor se sorprendió:- ¿A mi?- preguntó, llevándose una mano al pecho. –Si,si- dijo el viejito-, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo. El Amor le miró y quiso darle explicaciones:- Lo que pasó fue que yo me quedé...- Entiendo- dijo el viejito sin dejarle terminar la frase-, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo antes de ver como el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.
Nunca volverá a existir una isla como esta – murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza. – No- dijo el viejo, como esta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejecito, pero este, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido. Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:- ¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó... Nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera se quien es...La Sabiduría lo miró a los ojos un buen rato y dijo:- Él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una perdida le hace creer que es imposible seguir adelante. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el Tiempo.
JORGE BUCAY
domingo, 24 de julio de 2011
sábado, 23 de julio de 2011
COMO UN ESTÍMULO, COMO UN ABRAZO

Comparto con vosotr@s este sentipensamiento de Facundo Cabral, como un estímulo, como un pinchazo, como un abrazo.
Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día. Vive de instante en instante porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento?.
Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿porqué te preocupas tanto?. No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos; pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no se sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas. Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo.
Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas NO PUEDO ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes. Si quieres recuperar la salud ABANDONA la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestra enfermedades. PERDONA a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada es peor para la cabeza y por tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que disgusta. Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella. El bien y el mal viven dentro tuyo, alimenta más el bien para que sea VENCEDOR cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.
viernes, 22 de julio de 2011
ASERTIVIDAD

Cuando alguien nos hace algo que no nos gusta, podemos tomar la postura pasiva de dejarlo pasar, pensando “total es un grano de arena que no hace daño, así me evito una bronca”. La otra persona no se entera que nos molesta y sigo haciendo lo mismo una y otra vez. Son granos de arena que pueden llegar a cubrirnos o a hacernos enfadar y descontrolarnos. Cuando esto ocurra nadie lo entenderá, porque nos verán reaccionar ante algo mínimo que antes siempre hemos pasado.
jueves, 21 de julio de 2011
¿Estamos así por decisión propia?

Solemos quedarnos con muchas miserias en nuestras vidas por nuestro miedo crónico a cambiar…
Pero somos mujeres, somos capaces, y si lo deseamos, podemos construir un nuevo mundo lleno de felicidad desde nuestro propio corazón.
Las mujeres somos como ciudades: tenemos nuestras direcciones, nuestras edificaciones,
nuestras calles, nuestros laberintos, nuestros baches, nuestros pedacitos de universo y un sin número de cosas que no alcanzaría ni tan siquiera a mencionar. Pero como en toda ciudad, en ocasiones la vida no marcha muy bien y los espacios oscuros, llenos de bruma, terminan por robarnos la tranquilidad y el entusiasmo.
Hasta ahora no hay nada de sorprendente, sabemos que para que exista un equilibrio debe haber peso en ambos lados de la balanza. Lo sorprendente es que decidamos quedarnos con nuestras miserias y esconderlas bajo la cama con la ingenua pretensión de que nadie les conozca. ¿Acaso estamos locas? ¿Qué importa si los demás se enteran o no?
Si estás triste, si estás aburrida, si estás sola, si estás llena de miedos,
si vives aplastada por el dolor, si te atas al pasado, si no has logrado tus sueños, si no te arriesgas, si estás cansada, si estás indecisa, si no te consideras importante, si no eres capaz de valorarte, si eres envidiosa, si eres orgullosa, si eres vana… ¿Estamos así por decisión propia?
Si estás triste, si estás aburrida, si estás sola, si estás llena de miedos,
si vives aplastada por el dolor, si te atas al pasado, si no has logrado tus sueños, si no te arriesgas, si estás cansada, si estás indecisa, si no te consideras importante, si no eres capaz de valorarte, si eres envidiosa, si eres orgullosa, si eres vana… ¿Estamos así por decisión propia?
¿será que no nos valoramos lo suficiente?
miércoles, 20 de julio de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
LA COMPRENSIÓN DE LOS SENTIMIENTOS

Pasan los días, y sea como sea, para bien o para mal, todo es como debe ser, por mucho que nos duela, por mucho que uno patalee al respecto, todo debe pasar, aunque maldigamos a la vida, por mucho que nos preguntemos gritando al mundo…”por que me tenía que pasar a mi”, todas esas emociones que nos inundan, la pena, el odio, la alegría, sea lo que sea, ella son tan mentales como los pensamientos, y es peor aún, ya que nos volvemos esclavos de ellas.
Lo que tenga que terminar va a terminar, lo que tenga que empezar va a empezar y no es mucho lo que podemos hacer para impedir que eso pase, mucho podremos quejarnos, lamentarnos, vivir una vida de lamente si queremos, dando “lástima”, llamándonos “patéticos”, pero en realidad, somos patéticos?.
Nuestra mente nos juega mal, nuestro llamado “corazón” es tan mental como la mente misma, las lágrimas que salen de nosotros son físicas, uno puede llorar mares y ríos, pero eso seguirá siendo nada espiritual, y se provocan físicamente para dejar escapar un poco de tensión, uno se siente “aliviado” después de llorar tanto. No será que lloramos tanto para disfrazar nuestro miedo?.
sábado, 16 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
VENCE A TUS GIGANTES

Si hay una historia que nos enseña lo que es tener verdadera fe, esta es la historia del rey David. Este personaje se enfrentó a desafíos muy duros, los cuales superó siempre gracias a la confianza que depositaba en las fuerzas y leyes invisibles . Una de estas pruebas fue el enfrentamiento contra el gigante filisteo Goliat.
Mientras que ningún guerrero se atrevía a igualarse con el gigante, David se encaró con él sin protección de armadura alguna, tan sólo con una honda y varias piedras lisas que recogió de un arroyo. Contra todo pronóstico y ante las miradas atónitas de todos, David avanzó sin miedo hacia su destino y derrumbó a Goliat de una pedrada en la frente.
Su argumento era que si Dios le había librado de las garras de osos y leones cuando pastoreaba a su rebaño, también lo libraría de morir a manos del gigante. Como todas las historias bíblicas, esta es una enseñanza práctica, que si sabemos entender nos ayudará a enfrentar los problemas y desafíos (gigantes) con los que nos encontramos día a día en nuestra vida. Para comenzar, David era un pastor, por lo que podemos entender de aquí que no es necesario ser alguien especial para poner a trabajar el Poder Divino en nuestra vida, cualquiera puede hacerlo ya que todos poseemos en nuestro interior las mismas facultades y poderes.
En segundo lugar, el gigante (tu problema) no es más que pura apariencia, ya que necesita armaduras y espadas para provocar el miedo a sus contrincantes, sin estas protecciones es tan vulnerable como cualquier otro ser. Ante esto, sólo nos queda una salida: si el gigante no es tan terrible como aparenta, la única solución será mostrar la verdad sobre él para hacerlo ver vulnerable. Sólo se puede vencer al gigante con la verdad, que está simbolizada por la piedra lisa que David rescató del arroyo.
David avanzó valientemente porque conocía el poder de su arma, la verdad, capaz de partir cualquier espada. Cuando te enfrentes a cualquier problema, haz como David y confía en que al decretar la Verdad, tu problema desaparecerá. La confianza en las fuerzas invisibles te darán la victoria.
domingo, 3 de julio de 2011
EL HILO ROJO

"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar, contraer, o enredarse pero nunca romper."
El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen chino, que dice que entre dos personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.
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