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miércoles, 30 de septiembre de 2009

EL TREN DE LA VIDA

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Hace algún tiempo atrás, leí un libro

que comparaba la vida con un viaje en tren.

Una lectura extremadamente interesante,

cuando es bien interpretada.

La vida no es más que un viaje por tren:

repleto de embarques y desembarques, salpicado

de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros.


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No obstante esto no impide que se suban

otras personas que

serán muy especiales para nosotros.

Llegan nuestros hermanos,

amigos y esos amores maravillosos.

De las personas

que toman este tren, habrá también

los que lo hagan

como un simple paseo

Otros que encontrarán solamente tristeza

en el viaje…

Y habrá otros que, circulando

por el tren, estarán siempre

listos en ayudar a quien lo necesite.


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Muchos al bajar,

dejan una añoranza permanente…

Otros pasan tan desapercibidos

que ni siquiera nos damos cuenta

que desocuparon el asiento.

Es curioso constatar que algunos pasajeros,

quienes nos son más queridos,

se acomodan en vagones distintos al nuestro.


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Por lo tanto,

se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos.

Desde luego, no se nos impide

que durante el viaje,

recorramos con dificultad nuestro vagón

y lleguemos a ellos...

Pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento.

No importa; el viaje se hace de este modo:

lleno de desafíos, sueños, fantasías,

esperas y despedidas... pero jamás regresos.

Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible.

Tratemos de relacionarnos bien con todos

los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor de ellos.


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El gran misterio, al fin,

es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos,

mucho menos dónde bajarán

nuestros compañeros,

ni siquiera el que está sentado

en el asiento de al lado.

Me quedo pensando si cuando baje del tren,

sentiré nostalgia... Creo que sí.



Lo que me hará feliz, será pensar

que colaboré con que el equipaje

creciera y se hiciera valioso.


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A tí, que eres parte de mi tren, te deseo un...

¡¡¡Feliz viaje!!!


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3 comentarios:

Anónimo dijo...

y ya como dejen fumar, sería increíble

Reysagrado dijo...

PRECIOSO. Sí, eso es lo maravilloso del Tren de la Vida:

Que siempre puede subirse a nuestro vagón alguien que nos sorprenda, que nos atraiga su compañía, que le cedemos un huequito de nuestro asiento.

O también lo podemos buscar por nuestra cuenta, y en el camino, encontrarnos con personas que nos puedan acompañar todo el trayecto.

A mí me gusta el Tren de la Vida, porque siempre ofrece momentos nuevos que disfrutar.

Belkis dijo...

Hermosísimo texto Amanda, ya lo había leído alguna vez, pero siempre viene bien el recordarlo. Cada estación tiene un mensaje, una enseñanza. Nos encontramos con rostros conocidos en este tren o con otros que nunca vimos antes pero que aparecen por algo en nuestras vidas.
Al iniciar el viaje nuestra valija no nos pesa tanto, pero minuto a minuto se llena de recuerdos, de pasiones, de momentos, de aprendizajes.... La meta final nos espera a todos por igual, está en nosotros disfrutar de este viaje.
Besitos