
Todo lo que se espera con confianza se convierte en una profecía infalible.
Nuestra manera de pensar y de hablar sobre el futuro de las cosas nos convierte en adivinos en nuestra propia vida.
Cuando se espera y confía que ocurra algo positivo, casi siempre se hace realidad, mientras que cuando se esperan cosas negativas, el destino no suele defraudarnos.
El ser humano es un imán viviente que atrae invariablemente a la gente, a las situaciones y a las circunstancias que están en armonía con sus pensamientos dominantes.
Esta ley explica la mayoría de los éxitos y los fracasos en la vida; es tan poderosa, penetrante y omnipresente que influye en todo lo que hacemos o decimos e incluso en lo que pensamos o sentimos.
Los pensamientos son muy poderosos, constituyen una especie de energía mental que viaja a la velocidad de la luz y son capaces de superar cualquier obstáculo.
Ésta es la razón, por ejemplo, por la que se puede pensar en una persona, a veces desde una gran distancia, y un segundo después, suena el teléfono.... ¡esa persona al habla! Los pensamientos han establecido contacto con ella.
Cualquier creencia se puede hacer realidad si es sincera y apasionada.



































3 comentarios:
Creo y confirmo el poder de la intención. Los pensamientos son un poderoso imán para atraer o alejar aquello que deseamos en nuestras vidas. Puedo dar fé de ello.
Un abrazo muy grande Amanda
Si lo deseamos de corazon todo se puede complir
un beso cielo
Preciosa entrada y es verdad podemos ser imanes poderosos que atraen amor o tristeza, así que actuemos en consecuencia, besitosss cariñosos...
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