
Han pasado los años, desde que nuestra loca década se alejára para siempre de nosotros. Pero sin embargo, hay algunas cosas que por más que intentemos dejar atrás siempre nos seguirán despertando una sonrisa. Hace algunas semanas llegó a mis manos por casualidad, como suelen ocurrir la mayoría de las cosas, un libro de Carmen Martín Gaite que decía:
"¿Por qué tenían que acabar todas las películas en boda, cuando se casa la gente? A mi me gustaba todo el proceso del enamoramiento, los obstáculos, las lágrimas, y los malentendidos, los besos a la luz de la luna, pero a partir de la boda parecía que ya no había nada más que contar, como si la vida hubiera terminado ahí, pocas novelas o películas se atrevían a ir más allá, y a decirnos en que se convertía aquel amor después de que los novios se juráran amor eterno. Y eso la verdad, me daba mala espina… "
Aquello me hizo pensar, todas las pelis de Disney que recordaba de mi infancia terminaban ahí, en el mismo punto, un sin fin de historias que acababan con un “fueron felices y ...”.
Pero a pesar de todo, un día descubrimos que no todas las historias terminaban en “fueron felices y comieron perdices”, que la gente mentía para salir adelante y que irremediablemente un día nosotros tendríamos que crecer. Sin embargo, aunque hace tiempo dejamos de creer en todo aquello de lo que nos hablaban las películas de dibujos animados de nuestra infancia, ya habíamos pasado al menos un cuarto de nuestra vida creyendo en ellas.

"A veces tenemos que perder las cosas para entender la importancia que tienen"
Sussana Tamaro (En pocas palabras)



































2 comentarios:
Me ha hecho gracia leer eso :)
También he pensado en eso más de una vez, y no te falta razón.
Un beso!
Hola cielo muy cierta frase
un beso corazon
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