
Este bloqueo no siempre es algo negativo. Suele aparecer como una manera de protegernos contra alguna experiencia que nos produjo miedo y confusión, una experiencia tan difícil y dolorosa que nuestra frágil psiquis no pudo manejarla. Tal vez desde una visión adulta nuestros bloqueos afectivos no parezcan tener mucho sentido pero si exploramos nuestras experiencias tempranas, inevitablemente descubriremos que hay amplios motivos emocionales que los explican.
Los mecanismos de supervivencia que nos ayudaron en la infancia a sobrevivir y a seguir adelante suelen volverse contra nosotros en la vida adulta y toman la forma de bloqueos afectivos, y en última instancia nos causan más daño que beneficio.
No pasa nada, ésto no quiere decir que la persona a la que le cuesta demostrar sus sentimientos sea más insensible o no sienta lo suficiente, no.
Tienen otra manera de hacerlo, y se puede captar perfectamente, además son muy receptivos para recibir amor.
Lo interesante es mantener el equilibrio, dar y entender como se puede recibir.
Porque cuando sabes que la persona qué está a tu lado tiene otra forma de expresarlos, entonces comprendes que a veces sobran las palabras y los afectos continúos.
Yo te comprendo, y me dás más de lo que tú te crees, con eso me basta.




































1 comentario:
Interesante reflexión. Me quedo con lo de saber cómo se expresa la otra persona, seguramente muy diferente a la tuya. Todo está en el equilibrio, como bien dices. Gracias por compartir.
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