
El sentimiento de culpa es una de las emociones más destructivas, y la mayoría de las personas la experimentamos en mayor o menor grado, tanto si es por algo que hemos hecho como por algo que no hemos sido capaces de hacer. No es un sentimiento agradable, por eso, cuando alguien nos pide algo que no queremos hacer, dudamos antes de negarnos por que tememos volver a experimentar ese terrible sentimiento.
Quizá valga la pena analizar qué es lo que nos hace sentirnos culpables y por qué tiene ese efecto sobre nosotros.
Es evidente que hemos cometido errores en el pasado, como todo el mundo. Todos podemos recordar acciones que desearíamos no haber hecho o palabras que preferiríamos no haber pronunciado. Recordar los errores del pasado es útil sólo cuando aprendemos de ellos. Mirar atrás para aumentar el sentimiento de culpa supone un gran derroche de energía. Sería mucho mejor darle la vuelta a esa energía y emplearla para algún propósito más positivo.
La facilidad que tenemos los humanos para sentirnos culpables es utilizada por algunas personas para obtener control sobre otras. Este procedimiento es nocivo, pero por desgracia muy común.

"¿No sería mejor olvidar que tener que recordar y arrepentirse?"
Lettitia Landon (En pocas palabras)



































1 comentario:
Yo ya lo he dejado por imposible Amanda, esa sensación es inherente al ser humano y no estoy hablando del pecado original ni de cosas de esas del catolicismo, se da en todas las culturas.
Vosotras tampoco nos ayudáis mucho, que conste, a veces os miramos y al descubrir que estáis enfadados enseguida pensamos que ya os hemos hecho algo, lo asumimos como una gran verdad y preparamos el contraataque en mil disculpas a ver si en una de ellas acertamos.
A veces lo hacéis por mimitos, reconocedlo de una vez,.
“Os queremos con locura pero a veces no hay dios quien os entienda a las mujeres”
Dejando al margen este tipo de culpa, siempre he pensado que es bueno sentirse culpable a veces, eso es señal evidente de que aun te queda conciencia.
Créeme que todos los sinvergüenzas que están repartidos por el mundo no se dan golpes de pecho.
Es bueno sentirse culpable a veces para compensar un poco ¿no crees?
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