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jueves, 30 de septiembre de 2010

ENTRE LA CRUELDAD Y LA ENVIDIA

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La crueldad se define (según he leído) como la respuesta emocional de indiferencia u obtención de placer en el sufrimiento y dolor de otros o la acción que innecesariamente causa tal sufrimiento o dolor.

Pues bien, También se manifiesta el instinto de crueldad cuando nos alegramos del mal ajeno, cuando queremos que el que peca pague y mucho, cuando despreciamos la debilidad, la falta de talento, cuando miramos para abajo, cuando somos incapaces de ponernos en el lugar del otro.

Quevedo escribió: "La envidia está amarilla y flaca porque muerde y no come". Los efectos negativos en la salud del envidioso son evidentes. El resentimiento y la irritación ante el bien ajeno van mermando el cuerpo del paciente. La bilis amarilla y amarga lesiona sus órganos internos, llegando a desarrollar en quien la padece, una enfermedad crónica e incurable.

"NO ESTÁ MAL SER HUMILDE POR LAS DUDAS Y DEJAR EL FULGOR PARA OTRO DÍA . APRENDER ES UN RITO UNA COSTUMBRE NO LE HACE MAL A NADIE NI SE OLVIDA. APRENDE QUIEN ASCIENDE HASTA LA CRESTA PERO TAMBIÉN QUIEN BUSCA ENTRE LAS RUINAS. Mario Benedetti




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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que mala es la envidia!

Tal vez no sepan la satisfacción que da conseguir un objetivo...

Estoy intentando disfrutar de lo que tengo, aunque reconozco que uno es débil y a veces envidias alguna cosa...

Me encanta la musica de inicio...

Jose

FAYNA dijo...

Hay de todo en la viña del Señor. Lo realmente penoso es que siendo consciente de esos nefastos sentimientos, no se intente poner remedio acudiendo a terapia, pidiendo ayuda. La voluntad de querer ser mejor persona en estos casos es vital. Aceptarse sabiendo que uno anida en el interior la crueldad y la envidia dañina y desmedida no hace más que alimentar a la bestia que llevan dentro.
Besos Amanda.

Belkis dijo...

La envidia sólo habla del complejo de inferioridad que sufre quien la padece. No hacer caso es la mejor opción.
Te dejo un saludo cariñoso