
En ocasiones, la decepción adquiere tal poder que se apodera de nuestra compleja estructura mental. Con aquella educación que nuestros padres nos transmitieron de los suyos, letra a letra, con un único objetivo conseguir la felicidad que aquella sociedad consideraba como "la ideal", aunque nuestra alma no la aceptaba. Lo que seguía sucediendo ante cada nuevo acontecimiento no deseado que se asomaba a la ventana de nuestra vida, por lo que aparecía la confusión obligándonos a descansar y reflexionar; para decidir si había que continuar con lo establecido o establecer nuevos senderos.
Todos creamos defensas para enfrentarnos a los vacíos que la vida nos ofrece. Ya que en ocasiones y por un insospechado impacto, podemos caer en la más profunda y terrible de las soledades, escondiéndonos en un rincón oscuro cuanto más oscuro mejor, convirtiendo el sentimiento de culpa en el protagonista de nuestra vida. Entonces, sólo se manifiestan los deseos de desaparecer, ya que algo ha trastornado la vida y la tristeza y la confusión impiden ver con claridad cuál es el camino a tomar. Y si nadie nos aporta un poco de luz, el desconcierto será cada vez mayor por lo que el entorno también sufrirá las consecuencias...
que como araña, tejiste una red para defenderte de los peligros que a ti se acercaban, y buscaste un lugar donde relajar tus sentimientos, para que no se rompieran en mil pedazos al caer al vacío. A ti, que como guerrero vistes con una rígida armadura que desde niño usaste para no ser lastimado en las diferentes batallas que la vida te planteó. Pero esa fuerte protección, también te impidió ver en qué momento tenías que desprenderte de ella para luchar cuerpo a cuerpo en el mundo de los sentimientos en busca del éxito.
"Existió un hombre que arduo en alcanzar la clave del poder y sus mas ocultos secretos, fue en busca de un viejo y místico sabio que habitaba en un escondido lugar. Quería que le enseñara a conseguir ese codiciado tesoro. Trás encontrar al maestro le pidió que le instruyera porque ya se sentía preparado para aprender, sólo que él ignoraba la diferencia que existiría entre sus deseos y el resultado de su aprendizaje.
El sabio le llevó hasta el borde de un transparente lago y le pidió que se arrodillara. “El maestro desapareció y el hombre se quedó solo, mirando su imagen reflejada sobre aquel espejo natural” De la profundidad de las aguas brotó una voz, que sólo escuchaban los oídos de su alma, con este mensaje... “Lo que yo puedo hacer, tú, también lo puedes”.
El viejo asustado y sorprendido, pero no menos curioso, atendía:
- “Pide, y se te dará, Golpea y te abrirán, Busca la verdad, que ella te hará libre” -
Aquellas herméticas palabras tenían la llave que abriría el cofre con la fortuna que él ansiaba. Se quedó pensativo, mientras hurgaba en sus pensamientos en busca de la pregunta precisa: ¿“De aquí a Babilonia, cuántos kilómetros habrá…"?
El silencio y la respuesta fueron aplastantes: ... Diecisiete mil y un poquito mas...
De nuevo el viejo se sintió interesado y mientras acariciaba su mentón y reflexionaba aquellas palabras, comprendió que aquella voz surgía de su interior, por lo que volvió a preguntar: … ¿Puedo llegar con la luz como tren?
Una sonora y satisfactoria sonrisa confirmaba que el viejo había comprendido el mensaje:
- ¡Vaya si puedes, y volver también!! -
Te das cuenta?, el tesoro que el discípulo buscaba se llama voluntad, y se alojaba en la sabiduría de su alma y la profundidad de su corazón. Era un mensaje que tenía que comprender su mente. Pues bien, estate atento y centra tu atención en ti. Seguro que al igual que el viejo, y aunque no te lo parezca ya estás preparado para comprender el mensaje que tu alma tiene preparado para ti, sólo tienes que hacerte: la pregunta adecuada. Y obtendrás la respuesta perfecta, que por supuesto tu mente tendrá que saber comprender.
Inténtalo..., atrévete y pregunta. No, no es una insensatez. Para saber hay que preguntar, y nadie para responder como nuestro maestro interior. Quizá, tú también, te quedes... profundamente sorprendido.
¿Te apetece un viaje… a tu interior?, ya sabes puedes llegar con la luz como tren y volver también…




































1 comentario:
bELLO Amanda, gracias por compartirlo. te sigo. Un abrazo desde mi terruño colombiano.
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