Estuvieron por un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje, y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo:
- ¿Qué te parecio el viaje?
- Muy bonito papá.
- ¿Viste que tan pobre puede ser la gente?
- ¡Si papá!
- ¿Y qué aprendiste?
- Ví que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una alberca que llega de una barda a la mitad del jardin, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la barda de la casa, ellos tienen todo un inmenso campo como patio.
Al terminar el relato del niño, el padre se quedó mudo … y su hijo agregó:
- Gracias papá por enseñarme lo pobre que somos.


































2 comentarios:
Es hermoso valorar lo que tenemos, aunque eso sea muy poco.
Besitos
Este relato es muy bueno Amanda. se dice que no es más feliz quien más tiene, sino quien sabe vivir, disfrutar y sacar provecho de lo que tiene.
Gracias por la entrada cielo.
Un fuerte abrazo
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